domingo, 23 de septiembre de 2012

Una tarde para sacar nuestros sueños al parque a Festival y Poesía.


Buenas tardes: invitamos a mirar y leer la información del blog oficial del festival de poesía para mayor facilidad extractamos lo referente a nuestra actividad. Las fotografías y pies de fotos por Leopoldo Quevedo y Monroy relator oficial del Festival de poesía.


Fotografías y textos de Leopoldo de Quevedo y Monroy

 Adalgiza Charria de verde y blanco, líder feminista y poeta, representante del Taller Abril sonríe porque los sueños han salido al Parque de los Jóvenes. La tarde está temprana. Poemas en el piso
apuntalados con inocentes pedruscos mirar hacia arriba esperando quien los lea.
 No es Emily Dickinson con vestido Blanco. Es la artista Luz Marina Gil Vanegas quien se ha vestido de rojo con un giralsol a falta de un lirio, para traer su memoria a este parque, junto a la reina Jovita. Muchos, muchos jóvenes están llegando
 Margarita Patiño y Luis Esteban Patiño pasean su mirada y sus oídos sentados junto a los muros
decorrados por anónimos artistas bajo el puente de la calle 5° de Cali

 María del Pilar Restrepo del Teatro La Máscara en medio de dos jóvenes mira el desenvolvimiento del programa callejero de Poesía que el Taller de Abril lleva a cabo en vísperas de los Recitales del XII Festival Internacional de Poesía de Cali.

 Lizeth Henao improvisó de su puño y pecho esta oración para oponerse a las intenciones
del Procurador sobre la libertade la mujer en el aborto. 
 Un poeta de la calle encontró hoy lugar y oyentes para poder recitar el poema El borracho que
hace tiempo tenía guardado en su memoria. El público lo aplaudió  y le pidió festivo
que lo repitiera.
Elvia Benítez, artista popular supo de este Encuentro junto a Jovita y se vistió
muy parecida a ella. Se mostró jovial y acompañó a las jóvenes en
su algarabía.

Tomado de http://festivalinternacionaldepoesiadecali.blogspot.com

lunes, 20 de agosto de 2012

Poemas de Antonio Bolívar


Desaparecidos

Las madres hacen fila
en los despachos oficiales
para preguntar por sus muertos,
sus encarcelados, sus heridos,
por los desaparecidos,
y allí se les discute
su presencia
a pesar de que las manos
de los funcionarios
tienen el inconfundible olor
a prisionero.

Respuesta de mentira
llevan a su casa las mujeres
que se sientan a tocar
las cosas amadas.

Tiemblan, lloran,
viven con el temor de recibir
las llamadas luctuosas
que tienen el sabor
amargo de la muerte.



La guitarra

Para la herida
de la cárcel
te envío una guitarra
–a manera de bálsamo–
y escondida en ella
la incapturable
manera de amarte,
porque el sonido
existe sin el tiempo
como la libertad buscada.
Y si no llega
a tus manos
la guitarra
no olvides cantar
las canciones
aprendidas
en las épocas difíciles
al pie de aquellos muros,
sin más voz
que el eco del amor
en el silencio



Este martes fatigado

Este martes fatigado
Esta calle polvorienta
que escarba el viento
en busca de un recuerdo.
esta gente que duerme el tedio,
esta falta de pan
y esta abundancia
de miseria.
Esta falta de amor,
estos días de necesidades
que se aplazan.
Este rostro tan tuyo,
tan cerca,
pero habitado de angustias
porque no basta un beso
para aplacar el hambre.
Y yo que solo tengo dos manos:
para tomar una herramienta,
o para elevarlas a Dios
en procura de ayuda celestial,
o para tomar una lanza;
para llevar un cartel
de una protesta,
o para abrazarte
o para secar tus lágrimas;
para cerrar los puños
y gritar a la vez
que nos han quitado la piel
y ahora quieren también
matarnos dejándonos vivir
con el dolor de la muerte.


Al avanzar la noche

El humo recuerda
el cuerpo sinuoso
de la serpiente.

Atraído por los orificios del techo
sube a olfatear el viento.

Los dos hombres juegan
su ajedrez de guerra,
vigilan sobre las torres mudas,
los caballos dormidos,
los alfiles tristes.

Los generales no se miran
mientras los soldados van cayendo
sin alcanzar a conocer
la mágica corona de la reina.

Un café tibio,
de nuevo el humo
de un cigarrillo,
un poco de alcohol,
alivian,
distraen la fatiga.

Son dos guerreros
de elegante traje
sin armas cortantes
ni explosivas
que buscan la gloria
o el ultraje
sin marcharse de sangre
las camisas.


viernes, 17 de agosto de 2012

La poesía tiene la llave


TERTULIA LITERARIA TALLER DE ABRIL

Actividad: “La poesía también tiene la llave: escribientes del parque”

Responsables: Norma Lucía Bermúdez Quintero, Adalgiza Charria Quintero

Producción: Ana María Gómez Vélez

Lugar: Parque de los Estudiantes

Fecha: Jueves 20 de septiembre

Hora: 3:00 p.m. 

Dentro de la programación del Festival internacional de poesía de Cali 2012


domingo, 5 de agosto de 2012

En Roldanillo siempre es abril

Las abriles estuvimos en el XXVIII Encuentro de mujeres poetas de Roldanillo nuestras representantes Judith, María Elena, Ana María y Adalgiza participaron en el taller de filosofía de la poesía que dicta la almadre Marga López Díaz y con la asistencia juiciosa a las exposiciones conferencia y recitales, también leyeron en sus propios poemas.


Judith Rodríguez durante su recital


Adalgiza y Judith entre el público durante el recital de Ana María




Ana María Durante su recital


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Taller de filosofía Alúna dirigido por la almadre Marga López Díaz







Aspecto del salón durante el recital de poesía de las Almanegras





Bailando durante la presentación de las cantaoras del Patía














miércoles, 11 de julio de 2012

Invitada al XXVIII Encuentro de mujeres poetas de Roldanillo

El encuentro de mujeres poetas de Roldanillo, en Colombia, lleva XXVII versiones, es una fiesta anual de las mujeres para decir sus poemas. Allí no hay restricciones, todas las mujeres leen sus poemas frente a un público cómplice y amoroso. Y se presentan en diferentes estilos: rimas, décimas, poesía libre, sonetos, poesía teatralizada, video-arte, pintura y demás expresiones. Allí hacen talleres y conferencias. Conversan y comparten espacios donde escriben sus vidas y sus sueños. Haciendo historia, historia con palabras.

El encuentro en esta ocasión va desde el martes 17  hasta el domingo 22 de julio de 2012.

Comparto esta alegría:

El XXVIII encuentro de mujeres poetas de Roldanillo invita a Ana María Gómez Vélez al Recital Especial Nueva poesía colombiana el viernes 20 de julio entre 2.30 y 3.30 de la tarde, 

Muchas flores de colores,

Ana María




Visita la página del encuentro click aquí 

Datos biográficos de Ana María Gómez Vélez click aquí



viernes, 15 de junio de 2012

Paternidad-es

Paternidad-es es el poemario para el día del padre que el encuentro de abril preparó para esta fecha tan importante y que se dará a conocer durante este mes de junio dedicado al padre, a los padres.
Un ejercicio de escritura para contar con nuestras propias palabras como vemos la paternidad.
Textos de Norma Lucía Bermúdez Gómez, Ana María Gómez Vélez, Judith Rodríguez Castro y Adalgiza Charria Quintero mayo del año  2012 Cali, Colombia





Poemas paternidad-es


Tengo tu nariz papá
Adalgiza Charria


Tengo tu nariz y el temblor de tus manos 
después de la quinta copa de aguardiente.
Heredé tu desorden, tu desgobierno
la voz intensa desde el pecho
y estas ganas imperiosas de huir
tras una vieja niebla de nostalgias.
Recibí una barca, 
un bolero, 
una luna
sin otro destino que la profunda noche
y su ronda de palmas.


Por ti el valle palpitante y la brisa
por ti el abismo
al que ahora
marinero en tierra
loco tu timonel
delirantes las velas
transitas sin saber 
si es prisión o libertad tu olvido.
Vos que solo querías ser poeta
cuidar de la alegría
contestar siempre presente
y amar un amor que esquivo
se esfumó en los múltiples
puertos de tu noche.


El vacío de tu vendaval
lo heredó mi ventana
la soledad azul de la bohemia
la letra lenta en tu canción.
Y ese llanto que te produce la belleza
de un verso, una tonada
o el recuerdo de tus propias manos
huérfanas hoy de tus derroches.
Estás viejo, 
pero, como yo, no te das cuenta
y solo nos salva el delirio, el espejismo
y la poesía. 


*****



Padre en el asilo


Adalgiza Charria


Estas herido y sangras pero no te das cuenta
no hay quietud en tus espejos
no admitió serenidad tu pecho
no pudo el tiempo domesticar tus sombras. 
A tus años coleccionas demencias
muchas más de las que te diagnostican
muchas menos de las que soñaste
ya no puedes tocar tu propia soledad
eres el vagabundo de tu nave
polizón a bordo sin destino
Estás  herido y cantas pero nadie te escucha
estás en un asilo y siempre estas de viaje
siempre, tu nostalgia marina,  
viviendo en mar deseando la tierra
umbral de regresos.
Y mi rostro de domingo donde escarbas
un puerto de partida ya no te dice mucho
vanos sueños, patria perdida,
y somos dos, papá, huéspedes extraños
de nuestra oscura barca. 



******




Tangas 


Adalgiza Charria


He tratado de descifrar el misterio de tus sueños
           he intentado acompañar tus silencios
           he caminado con tu recuerdo
            para tener, papá, con quien mirar la noche.






Pienso en la edad de mi padre cuando nací
             y me dan ganas de besarlo de nuevo
             con más benevolencia, con lluvia de domingos.




Me pongo tus zapatos, papá, 
               para no olvidar el polvo de tus pasos 
               la arcilla de tus sueños 
               el canto de mis propios caminos.


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Padre Faro  


 Judith Rodríguez Castro




Ocho estrellas de esperanza
motivan su horizonte
cosecharán girasoles de vida con él.
Padre,  puerto agreste y solitario 
que crece entre atajos y avalanchas.
Sus hijas, entre primaveras y borrascas
contra oleajes y vientos
entrarán a  misteriosas bahías.
Padre,  trasegante de recuerdos
resurges de tus muertes  para reinventarte.  

  Padre


 Judith Rodríguez Castro

Tu universo
padre
es la montaña.

Tus sueños
padre
son la esperanza y la  desesperanza.

Tu montaña
padre
son tus nietos e hijas.

La brizna que te sigue siempre
la rosa, estrella verde, que te mira desde el cielo
la fiel soledad que te acompaña
y la sabiduría que se vale de ti
padre
Son firmes escudos
contra la débil muerte. 


Alas de esperanza


Judith Rodríguez Castro


Cinco de la mañana.
Asomas y jilgueros en el ventanal
atisban el despertar del abuelo.

Despertar de semillas y canto
entre neblina y rocío sobre su piel.

Danza zigzagueante y nerviosa:
del carbonero a la ventana…
de la ventana al carbonero.

Entre semillas y trinos,
asomas y jilgueros consumen distancias
y despliegan alas de esperanza
para el abuelo matutino.



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El mío no es un papá de fotografía


Ana María Gómez Vélez


El mío no es un papá de fotografía
se involucra
opina, se interesa
se inmiscuye 
–a veces demasiado–.
Es mi papá
y algunos de sus gestos son míos.
Nunca aprendió a conducir
y fue mi pesadilla en todos los viajes.
El mío no es un papá de fotografía
es un papá de carne y hueso
amenaza a los gatos
y cuando no lo miras, los acaricia.
Mi papá me enseñó 
que la honradez y la generosidad
se cultivan con los años.
El mío no es un papá de fotografía.

Paternidad


Ana María Gómez Vélez


Manolo
ahora es el papá de su mamá
la alimenta
la consuela
le lee cuentos.
Si se ausenta
ella dice:
¿Dónde está papá?
Y es el padre 
de Laura, 
una adolescente 
que viaja
y quiere vivir sola
y no cree en ciertas cosas
en las que Manolo 
tampoco creía a su misma edad
–pero lo olvidó–
y ahora se preocupa
y se siente acorralado.
Manolo: padre de dos edades
de dos hijas no soñadas.


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Dos charcos que se llenan y vacían
un chorro intermitente cara abajo
                   acompañan mi esfuerzo por escribirte, padre.

                                                                                         Norma Lucía Bermúdez Gómez


El sobradito 


Norma Lucía Bermúdez Gómez


Parece que ha nevado en mi plato cada día
la yema de mi huevo se pone blanca, blanca
pongo mil capas de sal ante la cara de espanto de la gente.
No importan ruegos, advertencias, ni razones 
En un ritual sagrado y solitario 
busco con desespero encontrar el sabor de tu cariño, padre
el bocado que en cada desayuno dejabas a tu hija preferida 
haciéndome sentir la más amada. 




Al Loco Bermúdez 


Norma Lucía Bermúdez Gómez


Fuiste un amor océano, abrazo protector, ola tibia, tsunami 
compañero de juegos y descubrimientos. 
Fuiste el verdugo que instaló el pánico y la huida, 
el temor a la noche y a los hombres. 
Fuiste el viento que empujó mis alas 
y el ancla que enterraba mis deseos. 
Fuiste el maestro que instaló colores, palabras, cálculos, 
los finos sabores, las notas de Tchaikovski en mis domingos. 
Te vi llorar con el dolor del mundo
y humillar a mi madre por tres pesos. 
Te vi temblar de ira, destrozando mil cosas 
y arreglar mis juguetes preferidos. 
Al final de tu vida declaraste que fuiste el heredero de mis luchas 
Y hoy tengo que decir que no hay un poro en mí 
que no se cuente entre las huellas de tu loca vida.


Profeta desnudo 


Norma Lucía Bermúdez Gómez


Un gallinazo revoloteando sobre el techo
será el cronista de mi muerte, 
dijiste en tu acertada profecía. 
Fue un viejo truco de vidente necio. 
Ya descubrí las marcas en tus naipes: 
tejiste gesto a gesto tu solitario fin 
prendiste trozo a trozo la colcha de distancias 
sedujiste con juicio el desencuentro.


Yo estoy clara de mi herencia
también sé cómo se arma una ausencia, 
cómo se elabora una angustia, 
cómo poner todo mi empeño en cultivar el desamor. 


Escuela de padres 


Norma Lucía Bermúdez Gómez


Nadie te enseñó a ser padre, 
y tú, bastardo, negado, 
jamás te diste cuenta cuántos vientres 
parieron tus semillas en la triste cadena 
de soledades y dolores. 
Nadie te enseñó a ser padre 
y tú bastardo, olvidado, 
te adueñaste del cuerpo de tus hijas 
les robaste el derecho a ser felices 
las condenaste a cárcel y suplicio.
Nadie te enseñó a ser padre, 
y tú, bastardo insultado,
condenado a orfandad, 
inventaste caminos:
cargado de regalos y víveres 
llenaste las despensas. 
Cargado de pinturas y pinceles 
enseñaste a mirar atardeceres 
el trazo sin torcerse, 
la paleta de colores. 
Nadie les enseña a ser padres 
pero hay quienes, bastardos y olvidados, 
desobedecen mandatos y cadenas 
y piensan que otros padres son posibles 
y se inventan los juegos y los mimos, 
la ternura libertaria, 
el respeto y las alas.

  
Tangas* del padre 


 Norma Lucía Bermúdez Gómez




* Tanga: Dícese de un poema muy chiquito y que deja ver todo.




Con tu acné y tu guitarra 
               intentas entender el ritmo del desvelo 
               padre niño 



La carne se te pega de los huesos
               y aún así pateas la cara de tu hija
               padre tirano



Cabalgué hasta el Sahara
                montada
                en las rodillas de mi padre 




Con la edad del abuelo 
                y todos los cansancios recogidos
                corres tras un balón, padre tardío.



En cada carretera de Colombia 
                hay huellas de tu búsqueda de padre
                profe Moncayo




 Les diste tu apellido
                y una ausencia en sus vidas 
                que aún lloran 




Tu mano tibia, papi 
                remedio para mis toses
                y mis pesadillas


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A mi padre José Arturo


María Elena León García 


Tu dulzura 
quedó atrapada
 en enjambres cautivos
que en la distancia
reflejan la luz
incandescente
de las estrellas.
Navegas 
en colores azules.
Permaneces 
con tu risa bonachona
y tus palabras
con sabor silvestre.





El padre de mi niñez


María Elena León García

Poetizar tu nombre Padre
es sentir que mi piel
recobra la tersura de la niñez,
que mis ojos se anegan en ríos embravecidos.
Es mirar por la ventana
y traer a la nena de tus sueños
sentada en tus piernas
mientras juega con tus manos 
cuenta uno a uno tus dedillos
y merece el abrigo de tus caricias.
Es recordar el sendero pedregoso de la escritura,
cuando traías la a con la l,
la m con la a y así poco a poco
juntábamos letras.
Empecé a leer
y a cantarle a la vida,
sin saber siquiera que 
allí florecía el camino.
Al caer la tarde
Y dejar los cuchillos
y las piedras de amolar, 
en la carnicería,
regresabas a casa y, yo,
con mi melancolía a cuestas,
no veía el momento
que la puerta se abriera
para tirarme en tus brazos
y escuchar melodías 
que hoy tienen olor a papá.



jueves, 24 de mayo de 2012

Encuentro con la poesía



















Cali un sueño de poesía
 Secretaría de Cultura de Cali 
                 y
 encuentros de abril

invitan al encuentro con la poesía
Fecha: jueves 31 de mayo
Hora: 7 de la noche
Lugar: Plazoleta el samán, centro cultural de Cali (antigua FES)
Ciudad: Cali, Colombia
Entrada libre y gratuita

Cali un sueño de poesía es la idea de muchas personas que trabajamos la poesía en Cali
para hacerla sentir en todos los lugares de la ciudad.
En los encuentros de abril un grupo de amigas y amigos nos reunimos con frecuencia alrededor de la palabra poética para leerla, para soñarla, para amarla y también para escribirla a nuestra manera.

Coordina: 
Ana María Gómez Vélez


viernes, 11 de mayo de 2012

Maternidades


Abril comparte las palabras que acompañadas de lágrimas, aguaceros y sonrisas nos ha inspirado el tema de las maternidades.

Textos de Norma Lucía Bermúdez Gómez, Ana María Gómez Vélez, Judith Rodríguez Castro, Adalgiza Charria Quintero y María Elena León García, mayo 2012 Cali, Colombia








Poemas de Adalgiza Charria Quintero



Expiación


Sola
sobre el acantilado
perdió la libertad de dar el paso
no puede volar sobre el silencio
no puede echar llave a la puerta
y marcharse de pronto
el fuego está siempre encendido
siempre viva la espera.
Está condenada a madre.


 Herencia


No esperes que cargue
tu herencia de muñecas rotas
tu espejo de terciopelo
la canción con que nombras mis lunas
No esperes que te crea, fabularía,
madre azul
asaltada
saqueada
una y mil veces
por todos mis naufragios


*****


Una y otra vez hurgo mis senos
mi vientre extenso
nido despavorido
vano ciclo de lunas
Nadie llora en las noches
ningún gesto repetirá mis gestos
no fui convocada a poblar la tierra
se defendió un hijo de mi espejo
la estirpe de distancias en mis constelaciones
las madres se salvaron de esta naturaleza
taciturna
infecunda
falaz
que se ha negado
a parir sobre esta tierra.



A mamá


No te vayas ahora que tengo en mí
tus gestos
tu derrota
tu canto atropellado
Ahora que naces en mis manos
y puedo sollozar desde tu historia
Ahora que celebro tu piel
nuestro encuentro silente
y el fastidio que siento
por tu caja de dientes.
No te vayas ahora, mamá,
cuando sé que entiendes
mi torpe amor
mi reclamo de luna
y me dices mi niña.



jueves, 10 de mayo de 2012

Poemas de Norma Lucía Bermúdez Gómez


Madre hay más de una


A una la castigaron por ser madre temprana
a otra más le negaron el cuarto de alquiler
otra fue despedida porque atender dos hijos enfermos cada día
no la deja rendir
Otra ve a su familia cada año por mayo
cuando llegan con flores, pasteles y problemas
y se trenzan peleas y se dejan de hablar.
Otra lleva en la crianza tantos años y tantas generaciones
que ya su espalda arqueada le pesa en el andar
Todas sufren el peso de la maternidad
a pesar de la culpa, todas sueñan con tiempo para ser ellas mismas.
No son santas ni bobas,
hay semillas de cambio en su resignación.




A Sarita, radicalmente madre

No es una buena madre: se la pasa estudiando
es buena profesora,
pero se desconcentra corriendo con sus hijas
Ya no es tan buena amante, se duerme acariciando
Presentó con borrones el informe
pagó con mora la mensualidad
Llegó atrasada al acto cultural
Dejó teñir el blanco delantal
No se cuida la piel, la veo envejecer.
No se enternece el día de la madre;
escribe arengas y propone marchas
No recibió entre flores su título de madre.
Lo escribió en las paredes buscando rebelión.



Ida y regreso


Navegaba en tu sangre y ya intuía
que dolores antiguos
teñirían de sombras nuestro amor
Navegaba en la infancia
y no alcanzaba
a entender plenamente tu despojo;
tu renuncia y tu entrega me espantaban
Navegaba en mi vida
y mis delgados brazos no alcanzaban
a remar tan lejos como pretendía
de tu imagen materna desgastada,
de tu huella  por mí menospreciada.
Hoy derivo serena
y el curso de mis días me devuelve a tu historia
hoy sé que mis neuronas y mis atrevimientos
tienen la impronta leve de tu marca en mi vida.
Ya no eres la villana. Tampoco una heroína.
Sigues siendo el espejo de mis contradicciones.


Poemas de Judith Rodríguez Castro



Madre

Mi fuente y hondura.
Miel de mi padre.
Desde tu taller vestimos muchas historias.
Madre: Río y montaña
Madre: verde estrella.


La rosa, ya no es la rosa

Se deshoja la rosa…
¡Molinos de viento guían sueños inciertos!... ilusas estrellas sin luz,
cruzan mares seguros e insondables...
 ¡Destinos mutilados!
¡Tiempo inexorable de historias rotas!
Emergen nuevos retoños.
Estadíos confluyentes, presencian constelaciones en reposo.
¡Oh luna! …  El cosmos no da espera.
La rosa ya no es la rosa
La rosa es ahora lucero mayor.


El sol se estaciona en la ventana

Circundan esencias florales de la abuela.
En el taller se alistan blondas y gamuzas.
Ella con alfileres fija moldes y
con tiza de colores precisa cortes.
Los pajecitos vestirán de azul y rosa,
y su nieta lila y blanco.
Con júbilo el cielo
Pregonará la boda sabatina.

Despertar

Pupilas de menguante luna,
Anhelantes de plenilunio.
Mi ocaso de otoño… sueñas primaveras.
¡Brilla!
Porque tu ayer fue feliz.


Lucero marinero

Revive este espíritu,
lucero marinero;
¡Sal de tu gruta,
surfea acantilados!
Escampa en la bruma y recrea
mi consciencia aletargada.
¡Despierta lucero enlutado esta golondrina de horizontes!



Bendiciones de la madre


Montañas distantes.
Soledad de veranos lejanos.
Siempre, siempre…
 Bendiciones matutinas de la madre hacia el Valle.
Testigos de ello, las salamandras de arcilla y cal.
¡Partida de la madre!  … Nudo extinguido…
¡Cómo duele llegar al hogar huérfano!
Rosales sin guía, anturial dolido, tapiz de cerezas negras.
¡Cuánto recuerdo...
Cómo duele volver al hogar huérfano!
Cielo sin estrellas. Cauce sin manantial.


Maternidades mínimas

(micro-poemas)

Ana María Gómez Vélez

La gatita lleva en la boca a sus cachorros
los llama incluso
 cuando ya no existen.

***

Una espera en insomnio
la incertidumbre carcome
llora la madre del secuestrado.

***

La madre en vilo
mide la fiebre de su hijo
mientras teje escarpines para el próximo.

***

Ella lleva el portacomidas
él cae del andamio
otra madre huérfana.

***

La herida en el vientre
no importa si el bebé
chupa su teta.

Hai Kus a la maternidad



Norma Lucía Bermúdez Gómez

Pudo pedir tesoros
al genio de la lámpara
en cambio imploró “Que mi hija llame”.

***

Arden tus ojos madre esperando a la ausente
a mí nunca me viste,
estaba a tu lado.

***

El vientre te ocupa la vida
niña madre
conquístate otra estrella.

***

Acunado en la selva
hijo de la guerrera
nana de estrellas.

***

Le deseas la muerte
y mueres cada noche si no regresa
el hijo calavera.

***

Siempre la insatisfecha
ninguna hazaña de tu hija alcanza
madre perfecta.

***

Danzas en las estrellas
buscando lo propicio
hijo abortado.

***

Los ojos de mi madre
se asoman mes a mes
en la casa de cambios.

***

Aprendí de mi perra
a ser madre entregada
y el desapego.

***

Madres que lo deciden
nadie quita sus risas
y el sexo danza.


lunes, 7 de mayo de 2012

Poemas de María Elena León García



ESPERANZA

En algún lugar
debe existir una estrella
que inunde de luz
nuestras vidas.

 Que disperse la desazón
que la guerra produce,
que aliente corazones
y colme de esperanzas
a esa muchedumbre que espera
que quienes ostentan el poder
entreguen las armas.

María Elena León García


LO QUE EL VERANO SE LLEVÓ

 Fue nuestro amor
ejemplo de constancia
hasta el momento en que llegó la penuria.
Esta que por culpa del verano,
se llevó la cosecha.

La congoja de no tener
que colocar en la mesa,
invadió nuestros cuerpos
y nuestras almas.

Sólo quedó el cansancio
y exangües en la batalla,
perdimos la guerra.

María Elena León García


B R I S A

La brisa gota a gota
dio origen a tu vida
buceas en un amor azul.

!Cantarás al mundo
palabras de libertad!

María Elena León García



A mi padre José Arturo

Tu dulzura
quedó atrapada
 en enjambres cautivos
que en la distancia
reflejan la luz
incandescente
de las estrellas.
Navegas
en colores azules.
Permaneces
con tu risa bonachona
y tus palabras
con sabor silvestre.

María Elena León García



El padre de mi niñez


Poetizar tu nombre Padre
es sentir que mi piel
recobra la tersura de la niñez,
que mis ojos se anegan en ríos embravecidos.
Es mirar por la ventana
y traer a la nena de tus sueños
sentada en tus piernas
mientras juega con tus manos
cuenta uno a uno tus dedillos
y merece el abrigo de tus caricias.
Es recordar el sendero pedregoso de la escritura,
cuando traías la a con la l,
la m con la a y así poco a poco
juntábamos letras.
Empecé a leer
y a cantarle a la vida,
sin saber siquiera que
allí florecía el camino.
Al caer la tarde
Y dejar los cuchillos
y las piedras de amolar,
en la carnicería,
regresabas a casa y, yo,
con mi melancolía a cuestas,
no veía el momento
que la puerta se abriera
para tirarme en tus brazos
y escuchar melodías
que hoy tienen olor a papá.

María Elena León García


Ojos

Una ventana al Cosmos
nuestros ojos son,
Por sus rendijas capto
lo inefable de las flores,
percibo la magia de las aves,
el claro obscuro de la vida,
la música del océano.
Y mejor aún, me acerca
Al universo entretejido de la hormiga.

María Elena León García


Puerta a la magia

Como una esfera azul
me transfigura su umbral
su espíritu infunde seguridad.
Me adentro en sus misterios
cuando los arreboles danzan
el juego de las sombras,
aquellas que me cobijan
y me invitan a elevarme
en el sinfín de los tiempos.

María Elena León García

Rapsoda 

Bohemio, agarrador de luciérnagas
Asidor del sonido de la noche
Mago,
Espíritu insoluble
renovador perenne
traza en la bruma
 canciones de vida.

María Elena León García


Tiempo
I
Viaje interminable
sendero sin rumbo
Su medida:
una mariposa
fugada.

II
El de antes
el de ahora
el que comprime nuestros días
el que no deja
aquietar el alma.

María Elena León García



Madre mía

Estás llena de vida,
y sin embargo yaces en la orilla,
vas y vienes te quedas y te vas
¿qué te sucede madre mía?
¿acaso no ves el fulgor
de la vida… ¡llamándote!?

María Elena León García



Carta a Rainer María Rilke

Tus cartas dirigidas a Rodin, contienen la dulzura que solo un ser noble y grande puede expresar.
La sabiduría de la acertada palabra, no sólo para él, sino para todos aquellos que como yo, estamos imbuidos de un espíritu romántico y que queremos trascender en el difícil arte de la poesía.
Gracias te doy Rainer María, porque a través de tus líneas logré bordear la belleza en su forma más pura y me ungiste con el bálsamo de la aceptación y de la tranquilidad para dejar que la pluma descifre lo que el corazón no puede.

María Elena León García



Hoy

Hoy quiero navegar por los caminos de tu cuerpo.
Hoy quiero encender la llama de tu amor.
Hoy quiero traspasar el tiempo y la distancia.
Hoy quiero olvidar tu ausencia.
Hoy quiero sentir que me amas.
Hoy quiero percibir tu aroma.
Hoy sólo quiero llegar a ti.

Hoy quiero entrar en los vericuetos de la escritura.
Hoy quiero permanecer en silencio.
Hoy quiero contemplar el horizonte.
Hoy quiero estrechar las manos de mi nieto.
Hoy quiero extasiarme en la lectura de Meira del Mar.
Hoy quiero extenderme en una pradera y escuchar el ronroneo del mar.
Hoy sólo quiero llegar a ti.

María Elena León García